viernes, 11 de noviembre de 2016

LA VERDADERA HISTORIA DE LOS REYES MAGOS

Hace algunos días te contaba como le dije a mi hija quién era el Ratoncito Pérez y hoy te voy a dejar una historia que tenía guardada para cuando llegara el momento de contarle quienes eran los Reyes Magos.

Se acerca la fecha mágica que todos los niños anhelan y empiezan los rumores entre los más mayorcitos, así es que si tienes niñ@s entre los 9 y los 11 años, quizás te interese la historia que hoy te traigo.

De ésta historia que te dejo, que seguro si buscas por la red encontrarás muchas otras, saqué una carta que escribí a mi hija y le  envié por correo, después de que la recibiera hablé con ella e intenté transmitirle la magia que los Reyes Magos traen consigo, no sé si lo conseguí y creo que no lo sabré hasta el próximo 6 de enero.

He aquí la verdadera historia de los Reyes Magos:


Los Reyes Magos son verdad

Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:
- ¿Papa?
- Sí, hija, cuéntame
- Oye, quiero... que me digas la verdad
- Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido
- Es que... -titubeó Cristina
- Dime, hija, dime.
- Papá, ¿existen los Reyes Magos?
El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
- ¿Y tú qué crees, hija?
- Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero...
- ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina .
- Entonces no lo entiendo. papá.
- Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.
Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
- Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
- ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero. no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.
- No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
- ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.
- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
- Sí, claro, eso es fundamental - asistieron los tres Reyes.
- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
- Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.
Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
- Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.



Cuando yo leí esta historia por primera vez, hace ya algunos años me emocioné y alguna lagrimita corrió por mis mejillas, decidí entonces guardarla para usarla cuando llegara el momento con mis hijas, ya la he usado con la mayor y volveré a usarla con la pequeña cuando llegue el momento, hasta entonces la guardaré.
 
Y ahora a seguir creando magia para mis hijas.










14 comentarios:

  1. Conocía otra versión de la "verdad" sobre los Reyes Magos, pero no es tan bonita como esta. 1Me ha encantado! Cuando yo tuve que aceptar que se había acabado el día de Reyes (tenía unos ocho años)no me dolió una barbaridad porque muchas veces los regalos eran vestiditos para mis mucñecas y saber que los hacía mi madre, me enterneció (y apaciguó la decepción).

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    1. Yo creo que no existe una gran decepción, tan sólo momentánea, por que descubrir el secreto les revela, de una u otra forma que ya son mayores.
      Yo todavía conservo la ropa de mis muñeca, también hecha por mi madre y un bonito armario para guardarla, hecho por mi padre. Con el tiempo les das un valor adicional a esos detalles.
      Un abrazo.

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  2. Qué texto tan bonito... lo que más me sorprende es el gran parecido de esta idea con la versión que yo tengo preparada para contarle a mi peque. A mí nunca me disgustó saber que eran mis padres, porque me pareció muy bonito el gesto de que ellos hicieran eso por mi durante tantos años. Pero sé que hay niños que se lo toman de otra manera y poder explicárselo así, es muy lindo. Precioso!!!!!!!!

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    1. Más tarde o temprano es una verdad que tienen que descubrir, pero creo que las formas o explucaciones difieren. A mí esta ne pareció preciosa y muy fácil de creer aunque creo que cualquiera explicada desde el corazón es igual de bella.
      Muchas gracias Mónica.

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    2. Más tarde o temprano es una verdad que tienen que descubrir, pero creo que las formas o explucaciones difieren. A mí esta ne pareció preciosa y muy fácil de creer aunque creo que cualquiera explicada desde el corazón es igual de bella.
      Muchas gracias Mónica.

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  3. Un texto precioso y una explicación muy bella. algún niño se puede sentir decepcionado al descubrir la verdad, pero asi resulta intimo y emotivo.
    ¿Pero sabes? te juro por lo más sagrado que yo una vez, cuando era pequeña, vi a los Reyes traerme los regalos. y NADIE me va a decir lo contrario!!!!

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    1. Me encanta Palona, a mí me pasó algo parecido, por eso sigo creyendo en la magia. Y por eso una historia especial.
      Besos

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    2. Me encanta Palona, a mí me pasó algo parecido, por eso sigo creyendo en la magia. Y por eso una historia especial.
      Besos

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  4. Ya conocia esta historia y realmente me parece una de las mejores opciones para los niños, descubres un poco la verdad pero sin romper esa magia con la que tanto sueñan. ¡Qué lástima verlos llorar! Así se convertirán en pequeños pajes para sus hermanos pequeños ¡A mi me paso! ;)

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    1. Es una historia que desvela una verdad, pero que, desde mi punto de vista, no resulta tan fría o dañina. Y estoy contigo, los hermanos mayores se convuerten en pajes, lo veo día a dòa con mi hija mayor.
      Un abrazo.

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    2. Es una historia que desvela una verdad, pero que, desde mi punto de vista, no resulta tan fría o dañina. Y estoy contigo, los hermanos mayores se convuerten en pajes, lo veo día a dòa con mi hija mayor.
      Un abrazo.

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  5. Me he emocionado Carmen. Me has hecho recordar la magia del día de los Reyes Magos. El descubrimiento. La emoción de formar parte de "la complicidad de los adultos" respecto a los peques de la familia. Gracias. Un abrazo.

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    1. Me alegro de que te haya gustado Carmen. Me parece una bonita historia para desvelar un gran secreto y seguir manteniendo la magia y, como tú bien dices, se convierten en cómplices de los adultos y eso les hace sentir especiales.
      Un abrazo.

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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